La cara de cólico de La Mona Lisa
- Oct 21, 2016
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Imagen: Track sesentaynueve
¡No se desvelen más! Déjense de estudios geométricos, teorías illuminatis e interpretaciones apocalípticas. Que la visión fotópica, que el misterioso juego de sombras, que el mensaje oculto de Leonardo… ¡hasta un software de la más alta tecnología arrojó que mi expresión es 83% feliz! No, mis amores, suelten tanta tontería, que mi cara es de pura, sincera y eterna A-B-U-R-R-I-C-I-Ó-N.
El Louvre abre a las nueve de la mañana y en cuestión de segundos una estampida de turistas invade mi vista. ¿Enserio las excursiones de quinceañeras, los enamorados en plena luna de miel y los chinos –que parecen multiplicarse– no encontraron nada mejor que hacer que gastar 15 euros para mirarme? Con eso me compro tremenda caja de Calmidol y me quito esta cara de cólico de una vez por todas.
A ver, queridos. Investiguen un poquito. Soy la Mona Lisa, y mido 77 centímetros. ¡Supérenlo! Es fastidioso verlos a todos, cual manada enfurecida, reclamando por mi tamaño. Y sin embargo tal desilusión no les impide sacar su selfie stick para tomarse una foto. ¡O sea! No puedo ni mirar el paisaje que tengo detrás porque me toca estar posando para sus memes en snapchat y sus posts en instagram. ¿Cuándo será que aparece el Vincenzo Peruggia del siglo XXI? ¡Róbenme pues, a ver si me río un ratico!
Posdata: señores turistas, háganle un favor a la humanidad y aplíquense desodorante. ¡Fo!








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