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¡Es Pulgtón, no Plutón!

  • Sep 7, 2016
  • 2 min read

A Gregorio, mi gato de ojos rojos, le gusta mirar las estrellas desde el balcón. Una vez lo acompañé a contemplar el cielo y me propuso, en secreto, explorar el universo. Al principio me pareció un poquito descabellado, pero luego pensé ¿por qué no? Así que decidí llevar a mi mascota a conocer Plutón.

A mis padres les dejé una nota pegada en la nevera para que no se asustaran si no nos encontraban -sé que ellos entenderán nuestros motivos interplanetarios-. Al mediodía terrícola, después de hacer unos cuantos cálculos, despegamos en un cohete de plástico y viajamos a la velocidad, no de la luz, sino de los sueños.

Atravesamos túneles de colores, conversamos con estrellas fugaces y, luego de unos cuantos segundos, el ronroneo de Gregorio me advirtió que estábamos prontos a llegar. Poco a poco, el planeta que recientemente posó para New Horizons cargando un corazón, se iba vislumbrando entre la infinidad de luceros que nos rodeaban.

Aterrizamos ofreciendo una bandera blanca y diciendo que veníamos en paz. Es mejor prevenir que lamentar un enfrentamiento con los plutonianos, tal vez indignados porque la Unión Astronómica Internacional le retiró la calificación de planeta a su hogar hace 10 años. No tuvimos ninguna respuesta, por lo que decidimos disfrutar de los 230 grados bajo cero y escaparnos por fin del calor de Medellín. Hasta que…Ay, ay, ay ¡todo nos empezó a picar!

Entre rascadas mutuas, escuché un saludo a lo lejos. Sin embargo, el sonido provenía de la cabeza de mi gato. Acerqué la lupa y vi un punto negro miniatura hablándome. Mis ojos no lo creían: ¡era una pulga alienígena!

Ella, mientras continuaba feliz chupándome la sangre, me contó que Plutón en realidad se llama Pulgtón y que, como siempre, la confusión había sido un malentendido con los terrícolas, tan sordos y tercos. La pulguita me comentó también que han sido varias las mascotas que convencieron a sus dueños de fugarse al universo y que unos cuantos han terminado en su planeta enano –aunque para ellas no lo es tanto-.

Me explicó, cuando por fin quedó satisfecha, que es así como han logrado transportarse hasta la Tierra y en ese momento lo entendí todo. Hace una semana había desparasitado a Gregorio para quitarle las pulgas: Pulgtón lo había visitado primero y mi gato solo quería pasar a dar un saludo.

 
 
 

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